Ingeburge de Dinamarca o Isambur de Dinamarca o Ingeburga de Dinamarca nace en 1175 y muere en Saint-Jean-en-L'Ile (Corbeil-Essonnes), Francia el 29 de julio de 1236; princesa de Dinamarca; reina consorte de Francia (1193–1223).
Hija del rey Valdemar I de Dinamarca y de Sofía de Minsk. Hermana de los reyes Canuto VI de Dinamarca y de Valdemar II de Dinamarca.
Felipe envió un mensaje al rey Canuto, en el que se mostraba interesado en casarse con cualquiera de sus hermanas que estuviera disponible.
El 13 de agosto de 1193 y con 18 años, Isambur, llegó a Amiens. No sabía francés ni Felipe conocía el danés, por lo que se vieron obligados a hablar en latín.
El 14 de agosto de 1193 se casa con Felipe II de Francia (viudo de Isabel de Hainaut). A pesar de que era una joven muy hermosa, la misma noche de bodas, Felipe II manifestó una tal aversión por ella.
Felipe II exigió que se llevaran a lsambur de regreso a Dinamarca porque era su intención buscar la anulación del matrimonio.
82 días después del matrimonio fue repudiada por Felipe II Augusto.
El 5 de noviembre de 1193 el tío de Felipe, Guillermo, arzobispo de Reims, convocó un concilio en Compiègne.
A finales de 1193 una asamblea de obispos y barones celebrada en Compiègne, anuló este matrimonio aduciendo afinidad sanguínea entre los cónyuges, anulación que no fue aceptada por el Papa Celestino III, que ansiaba intervenir en los asuntos del reino.
Felipe Augusto pidió al Papa Celestino III la anulación de su matrimonio alegando la no consumación del mismo, pero Isambur aseguró que sí se había producido y la Santa Sede se negó a conceder la anulación.
Isambur apeló ante el Papa Celestino III en Roma. Tras la llegada de los embajadores daneses a Francia en un intento de reconciliación, pero Felipe los expulsó.
Felipe Augusto encerró a su esposa Isambur en el Convento de Saint-Maur-des-Fossés y, más tarde, en la Fortaleza de Étampes.
En 1196 preocupado por una sucesión insegura, puesto que solo tenía un hijo habido de su primer matrimonio con Isabel de Hainaut, Felipe Augusto se casa con Inés de Méran o Isabel de Merania, provocando, con ello, una grave crisis en las relaciones del rey con el papado.
Isambur acusó a Felipe de bigamia y adulterio, insistiendo en que el matrimonio se había consumado.
En 1198 fue elegido el Papa Inocencio III, quien declaró inválido este matrimonio y obligó a Felipe Augusto a repudiar a Inés de Méran y reponer en su puesto de reina a Isambur. Ante la renuencia de Felipe Augusto a cumplir con la orden, el Papa Inocencio III decretó el entredicho (o interdicto) para Francia que comenzó el 13 de enero de 1200, lo que significaba que se suspendía toda vida sacramental e impedía los entierros religiosos.
Con este interdicto, la gente sufrió mucho. En todos los territorios dominados por Felipe, los habitantes se vieron privados de los servicios religiosos, solo se permitían, el bautismo del recién nacido y la hostia consagrada para los enfermos graves.
Felipe Augusto prefirió ceder y se separó de Inés de Méran e hizo regresar a la corte a Isambur, que ocupó su lugar como reina de Francia, aunque nunca se reanudó la vida conyugal entre ellos.
El 7 de septiembre de 1200 el Papa Inocencio III levantó el interdicto.
Como Inés de Méran estaba embarazada de su segundo hijo, se acordó que podía permanecer en Francia.
Inés de Méran dio a luz a su hijo. En julio de 1201 falleció Inés de Méran. Felipe ya no se consideraba bígamo.
Isambur fue enviada a Étampes, donde pasaría doce años como prisionera. Felipe argumentó que Isambur le había lanzado un hechizo en la noche de bodas que lo dejó impotente.
En julio de 1202 el Papa Inocencio III estableció dos condiciones para disolver el matrimonio: Isambur debía tener la oportunidad de defenderse ante un juez imparcial, y algunos de sus legados irían a Dinamarca para interrogar a los testigos. También, legitimó a los dos hijos de Inés de Méran. Por lo tanto, Felipe había asegurado la sucesión.
En 1212 el enviado del Papa Inocencio III concluyó, tras investigar las pruebas, de que el matrimonio se había consumado el 14 de agosto de 1193 y el pontífice declaró que, no podía separar a Isambur de Felipe.
El 4 de agosto de 1223 en Mantes-la-Jolie, falleció Felipe II de Francia. Su cuerpo fue llevado a París. Fue enterrado en Saint Denis, fue la primera vez en la que se enterró a un rey de Francia revestido con todas los símbolos de la realeza y con un rito solemne inspirado en los ritos de los reyes de Inglaterra.
Isambur se retiró a Orleans, lo que le valió el título de reina de Orleans entre sus contemporáneos, que no sabían qué título darle.
Recibió las tierras de su dote, convirtiéndola en una mujer rica.
Isambur fue tratada con dignidad por Luis VIII y Luis IX, recibiendo los honores correspondientes a una reina viuda y permitiéndola participar en eventos reales.
Se retiró a Corbeil, una isla en Essonne, al priorato de Saint-Jean-de-I’Ile que había fundado.
Isambur que continuaba considerándose reina solicitó, en su testamento, el ser enterrada en la Basílica de Saint-Denis, cosa a la que se negó Luis IX, tanto por respetar la voluntad de su abuelo como por el hecho de que la reina nunca llegó a ser consagrada como tal y, por tanto, respecto de la iglesia, Isambur nunca llegó a ser reina.
Fue enterrada en el priorato de Saint-Jean-en-l’Isle, cerca de Corbeil-Essonnes, donde había muerto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario