sábado, 4 de abril de 2026

Papa Formoso ¿?-896

Formoso nace en Ostia en ¿? y muere en Roma el 4 de abril de 896; cardenal-obispo de Porto; Papa Nº 111 de la Iglesia Católica (19 de septiembre de 891-4 de abril de 896); corona emperador del Sacro Imperio Romano Germánico a Arnulfo de Baviera; tras esta coronación se enfrentó al entonces papa Juan VIII, que apoyaba a Carlos II el Calvo, lo que le valió ser expulsado de su diócesis y la excomunión; la que sería levantada, en 883, al acceder al papado Marino I, siendo restituido en su sede de Porto.


En 864 el Papa Nicolás I lo nombra cardenal-obispo de Porto.

En 866 cuando el príncipe búlgaro Borgoris envió una embajada a Roma, para plantear una serie de cuestiones para que el papa tomara decisiones, el Papa Nicolás I nombró a Formoso y al obispo Pablo de Populonia como sus legados a Bulgaria.

Formoso lo hizo tan bien en Bulgaria que el rey no quiso que nombrara como arzobispo de Bulgaria a nadie sino a él, aunque el papa no accedió porque los cánones prohibían a un obispo abandonar su propia sede para hacerse con el gobierno de otra, y Formoso volvió a Roma. 

El príncipe Borgoris renovó su petición al Papa Adriano II, sucesor de Nicolás I pero tampoco obtuvo éxito. 

En 869 el Papa Adriano II envió a Formoso con otro obispo a Francia para asistir a los obispos locales en la solución de los conflictos entre el rey Lotario II y su esposa Teutberga.  

El 8 de agosto de 869 en Piacenza, falleció el  rey Lotario II.     Su  muerte dejó la misión sin objeto, sin embargo surgieron dificultades nuevas entre los gobernadores carolingios y Formoso, junto con el obispo Gauderico de Velletri, fue enviado a Trento en 872, donde la emperatriz Engelberga y Luis el Germánico discutían la cuestión de la sucesión, puesto que Luis II no tenía heredero varón.

En 872 falleció el Papa Adriano II.   Ese año, Formoso había sido candidato al papado y probablemente su sucesor Juan VIII le vería como oponente. 

En 875 falleció Luis el Germánico.  El Papa Juan VIII volvió a confiar en Formoso, y con otros obispos lo envió a Francia, para llevar la invitación al rey Carlos el Calvo, para que viniera a Roma a recibir la corona imperial de manos del pontífice.  Carlos obedeció a la llamada.   

En la Navidad de 875 fue coronado emperador y antes de volver a Francia, nombró a los duques Lamberto y Guido de Espoleto para que asistieran al pontífice contra los sarracenos. En 871 estos nobles habían sido privados de sus dignidades por conspirar contra Luis II, pero fueron rehabilitados por Carlos.    

En el entorno del pontífice había muchos que no aprobaban la coronación de Carlos, favoreciendo a la emperatriz viuda y a Luis el Germánico.  Temiendo represalias, estos oponentes políticos del papa dejaron Roma secretamente buscando refugio en otros sitios.    El cardenal Formoso estaba entre los fugitivos que temía el furor del papa aunque no sabía cuando había incurrido en su ira.     Por el hecho de que Formoso había sido enviado como embajador a Carlos y ahora dirigía su huida al abad Hugo en Tours, debe inferirse que no estaba totalmente opuesto a la coronación de Carlos.

Con la huída de Formoso y otros funcionarios papales, Juan VIII reunió un sínodo el 19 de abril de 876 en el que ordenó a los fugitivos que volvieran a Roma y como rehusaron obedecer fueron condenados por un segundo sínodo el 30 de junio.    Y contra Formoso, si no volvía, sentencia de excomunión y deposición, pronunciados en el primer sínodo, con los cargos de, impelido por la ambición,había aspirado al arzobispado de Bulgaria y a la silla de Pedro, se había opuesto al emperador y había abandonado su diócesis sin permiso papal.   De esto se deduce que Juan le veía como un rival del que tenía graves sospechas.  El segundo sínodo, el del 30 de junio, añadió nuevas acusaciones contra Formoso (es decir:  que había expoliado los claustros de Roma y había celebrado los divinos oficios a pesar del entredicho, había conspirado con ciertos hombres y mujeres inicuos, para destruir la sede papal) lo que le excluía de las filas del clero.  Tales acusaciones contra un hombre que era religioso, moral, ascético e intelectual sólo pueden entenderse en la animosidad partidista.   

La condena a Formoso y a los otros le fue comunicada al emperador y al sínodo de Pontion en julio de 878, año en que el mismo Juan VIII fue a Francia.  Formoso se presentó en persona, pero su deposición fue confirmada en el Sínodo de Troyes, de cuyas Actas, de dudosa autenticidad, se quitó la sentencia de excomunión contra Formoso, una vez que juró que nunca volvería a Roma o ejercería sus funciones sacerdotales.

Los años siguientes, Formoso los pasó en Sens.  En 882 falleció el Papa Juan VIII.  El sucesor de Juan VIII, el Papa Marino liberó a Formoso de su juramento, y lo llamó a Roma.  En 883 el Papa Marino lo restituyó a su diócesis de Porto.  Durante los cortos pontificados de Marino, Adriano III y Esteban V, no se sabe de Formoso.  

El 19 de septiembre de 891 es proclamado Papa Nº 111 de la Iglesia Católica (19 de septiembre de 891-4 de abril de 896).  

El mismo año de la muerte de Formoso, sube al trono pontificio Bonifacio VI con el apoyo de Lamberto de Spoleto, quien había vuelto a tomar el control de Roma al caer enfermo Arnulfo y verse obligado a abandonar Italia.  Lamberto, junto a su madre Agiltrude, impulsa la realización de un juicio contra el Papa difunto, que no había apoyado a la familia Spoleto en sus reivindicaciones políticas.    Bonifacio VI fue solo fue papa quince días.   

El Papa Esteban VI manda, nueve meses después de la muerte de Formoso, exhumar su cadáver para  someterlo a juicio por traición en un concilio que reunió a tal fin y que ha pasado a la historia como el Concilio cadavérico, Sínodo del terror o Sínodo del cadáver.  



En unas condiciones fáciles de imaginar, Formoso, hecho un manojo de nervios, piel y huesos, fue sentado ante un tribunal.  Como es difícil sentar a un muerto, le tuvieron que atar al sillón, para que no se escurriera.   Se inició un interrogatorio al cadáver, que, por supuesto, se negaba a responder.  Fue declarado culpable, e indigno servidor de la Iglesia.  Luego vino lo de despojarle de las vestiduras, del solideo y de todos los símbolos de su reinado.


En 1464 el cardenal Pietro Barbo al ser elegido Papa es disuadido de llevar el nombre de Formoso II para en su lugar llevar el de Pablo II.  











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