Francisco Fernández de la Cueva y Enríquez de Cabrera nace en Barcelona, España en 1619 y muere en Madrid, España el 27 de marzo de 1676; noble y militar español; VIII duque de Alburquerque; IV Marqués de Cuellar; conde de Ledesma y de Huelma; capitán general de la Armada Real; 22º Virrey de la Nueva España (15 de agosto de 1653 - 16 de septiembre de 1660); virrey de Sicilia (1667-1670); Mayordomo mayor del rey Carlos II de España.
Hijo primogénito del VII duque de Alburquerque. Francisco Fernández de la Cueva y de su tercera esposa, Ana Enríquez de Colonna (descendiente del rey Alfonso XI). Hermano mayor de Baltasar de la Cueva Enríquez (futuro virrey del Perú). Abuelo del X duque de Alburquerque (futuro virrey de Nueva España). Estaba emparentado con los virreyes de Nueva España marqués de Cerralvo y duque de Veragua.
Su padre fue virrey de Cataluña y de Sicilia.
Participó en las contiendas que la Corona sostenía en Francia y en los Países Bajos durante la Guerra de los Treinta Años.
Alcanzó los grados de maese de campo, capitán general de Caballería de Milán y de los ejércitos de Flandes.
Participó en la Batalla de Chatelet.
El rey Felipe IV lo nombró gentilhombre de su cámara y lo llevó consigo en su viaje a Aragón.
Entre 1640 y 1643 la pintora barroca Michaelina Wautier Charles Wautier realiza el retrato de Francisco Fernández de la Cueva.
El 19 de mayo de 1643 antes de la Batalla de Rocroi, Francisco Fernández de la Cueva, duque de Alburquerque, inspiró a sus hombres con una sola sencilla frase:
"Ahora es el momento de actuar como quienes somos"
El 12 de enero de 1645 en el Palacio Real de Madrid, contrajo matrimonio con Juana Francisca Díez de Armendáriz (dama de la reina Isabel de Borbón y, posteriormente, camarera mayor de las reinas María Luisa y Mariana de Neoburgo, esposas de Carlos II), con quien tiene a su única hija Rosalía Fernández de la Cueva.
Su suegro, el marqués de Cadereyta había sido virrey de Nueva España entre 1635 y 1640.
Su esposa heredó los títulos nobiliarios de sus padres.
Fue ascendido a capitán general de las Galeras de España.
La noche del 23 al 24 de noviembre de 1650 en aguas de Tortosa, el escuadrón de 6 galeras de Francisco Fernández de la Cueva atacó un convoy francés, venciendo a su escolta de 4 navíos y capturando todas las naves.
En 1650 participó en el asedio de Barcelona, interceptando cuatro navíos franceses que llevaban quinientos infantes.
El 8 de marzo de 1653 embarca en Sanlúcar de Barrameda, el 22º Virrey de la Nueva España, Francisco Fernández de la Cueva y Enríquez de Cabrera, duque de Alburquerque, marqués de Cuellar, conde de Ledesma y Huelma, con un importante séquito.
El 9 de marzo de 1653 el rey Felipe IV de España lo nombró virrey de la Nueva España.
A principios de julio de 1653 arribó al Puerto de Veracruz junto con su esposa Juana Francisca Díez de Armendáriz, su hija Rosalía y un séquito de casi un centenar de servidores, entre ellos, su secretario Juan Coello.
En San Cristóbal Ecatepec recibió el bastón de mando de manos de su antecesor, el conde de Alba de Liste.
Pasó unos días de descanso en el Palacio de Chapultepec.
El 15 de agosto de 1653 hizo su entrada solemne en Ciudad de México.
El 16 de septiembre de 1653 el duque de Alburquerque, Francisco Hernández de la Cueva toma posesión como el 22º virrey de la Nueva España.
Festejó con boato las bodas, nacimientos y otros eventos relacionados, especialmente, con la familia real.
Puso en práctica una real orden en la que se le encomendaba que los militares y tribunales jurasen defender la Inmaculada Concepción de la Virgen María, eligiendo para este acto el Convento de San Francisco de México.
Reforzó las defensas del Puerto de Veracruz, de San Juan de Ulúa y de la Armada de Barlovento previniendo un ataque de las fuerzas inglesas.
Ordenó publicar bandos con severas penas para quienes entorpecieran el regular abasto de carnes, granos y otros productos.
Emitió a la Corte informes negativos de algunos oidores de la Audiencia mexicana.
Puso al cuidado del pulque al corregidor García Tello de Sandoval y prohibió que hubiera un número elevado de pulquerías; que se vendiera guarapo u otras bebidas y que los alguaciles, por propio beneficio, permitieran el comercio del pulque a otra gente que no fueran los indios.
Ante la escasez de las rentas del Ayuntamiento, se hizo necesario imponer la tasa de un real por carga de pulque que entraba en esa ciudad, tolerando el virrey, incluso, el cobro que hacían los alcaldes mayores en sus municipios.
En 1653 el pintor José Juárez realiza el primer retrato documentado de una virreina novohispana, la marquesa de Cadereyta acompañada del duque de Alburquerque y su hija Rosalía, un cobre alegórico de carácter político.
En 1654 el inglés Oliver Cromwell había enviado a América, dos escuadras destinadas a la guerra contra España, una mandada por Blake y otra a las órdenes del almirante Penn, que persiguieron y destruyeron a las naves españolas.
En 1655 el almirante Penn fue derrotado al tratar de desembarcar en La Española, pero tras cambiar de objetivo logró apoderarse de Jamaica en 1656 y obligar a escapar a los pocos españoles e indios allí residentes. Blake, por su parte, capturó ese mismo año parte de la flota de Tierra Firme y la de Nueva España.
La captura de Jamaica y las acciones de Blake colocaron en situación desesperada al comercio y la navegación por el golfo de México y las comunicaciones con la metrópoli.
En junio de 1655 le pidieron informes acerca de la conveniencia de establecer en México la acuñación de la moneda de oro, prohibida desde la instauración de la ceca en 1535 y por otras reales órdenes posteriores.
Estableció a 100 familias españolas en Nuevo México fundando la Villa de Alburquerque (hoy Albuquerque, EEUU).
En noviembre de 1659 presidió un auto general de fe, algo poco común, se castigó a siete reos de sodomía con la hoguera, entre ellos Guillermo Lampart, de origen irlandés, quien pretendió hacer campaña en favor de la separación del virreinato.
En febrero de 1660 fue nombrado su sucesor, el conde de Baños.
El 12 de marzo de 1660 el duque de Alburquerque estuvo a punto de ser asesinado mientras rezaba en la Catedral de México, siendo agredido por Manuel de Ledezma y Robles, quien lo amenazó con su espada para demostrar su hombría, fue apresado de inmediato, juzgado y ejecutado sin la menor dilación.
Felipe IV aceptó la renuncia que había solicitado en varias ocasiones.
El 11 de agosto de 1660 dejo el palacio y se fue a vivir a casa de su caballerizo mayor, Prudencio de Armenta.
El 5 septiembre de 1660 recibió con toda solemnidad al nuevo virrey, el conde de Baños, siendo su deseo el regresar a España lo más pronto posible.
El 16 de septiembre de 1660 entregó al conde de Baños, el bastón de mando.
Permaneció en México durante varios meses.
Fue sometido a un rígido juicio de residencia a cargo del electo oidor de Guatemala, Ginés Morote Blázquez, quien llegó a exigirle que depositara una cuantiosa fianza. La actitud arrogante del duque de Alburquerque esquivando la colaboración con aquél, más otras complicaciones del juez de residencia con el nuevo virrey y los ministros de la Audiencia, desembocaron en el destierro de Ginés Morote fuera de la Ciudad de México sin concluir su misión.
El 26 de marzo de 1661 junto con su familia salió de México rumbo a España.
El fiscal Francisco Vallés condenó al duque de Alburquerque por treinta y un cargos en relación, sobre todo, con el erario y a una multa de cerca de 50,000 pesos.
El Consejo de Indias revocó todos los cargos que se le hicieron estimando que durante su gobierno en Nueva España obró "con toda rectitud, paz y quietud", siendo digno de que el rey le diera un puesto relevante. Reclamó la devolución de los 50,000 pesos que había dejado depositados para gastos de costas y salarios.
Ante la insistente petición del Consejo de Indias, tuvo que entregar una memoria de su gestión en el virreinato de la Nueva España.
El 9 de julio de 1663 fue designado capitán general de la Armada del mar Océano.
En mayo de 1664 fue nombrado teniente general de la Marina.
En 1666 con las credenciales de embajador extraordinario en Alemania, acompañó a Viena a la infanta Margarita María de Austria (hija del rey Felipe IV), para que se desposara con el emperador Leopoldo I.
En 1668 fue designado virrey de Sicilia.
Murió cuando prestaba servicios en el Palacio Real, ya que Carlos II le había nombrado gentilhombre de su Cámara, mayordomo mayor y miembro de sus consejos de Estado y de Guerra.
Su única hija, Ana Rosalía, se casó con su tío Melchor de la Cueva, fue la madre del X duque de Alburquerque, también virrey de Nueva España.
En 1706 el pintor Pedro Villegas, realiza el cuadro "Paseo del virrey don Francisco Fernández de la Cueva, duque de Albuquerque, y de la virreina Juana de la Cerda, por el Canal de la Viga".