León III nace en Roma en 750 y muere en Roma el 12 de junio de 816; cardenal de Santa Susana; Papa Nº 96 de la Iglesia católica (26 de diciembre de 795 - 12 de junio de 816); convoca a varios sínodos para la reforma de la vida del clero y la extirpación de la simonía; manda a destruir imágenes de Jesús y santos; en 1673 es canonizado por el Papa Clemente X; su festividad se celebra el 19 de abril y 12 de junio.
Hijo de Aciupio e Isabel. Miembro de una familia modesta.
En el momento de su elección era cardenal de Santa Susana, y aparentemente también “vestiarius”, o sea jefe del tesoro pontificio (o guardarropa).
El 26 de diciembre de 795 el mismo día que fue enterrado su predecesor Adriano I, fue elegido y consagrado al día siguiente. Es el Papa Nº 96 de la Iglesia católica. Inmediatamente comunicó su elección a Carlomagno enviándole una carta junto a las llaves de la tumba de San Pedro y la bandera de Roma con lo que lo reconocía como protector de la Santa Sede.
En 795 redacta el "Enchiridion Leonis Papæ Serenissimo Imperatori Carolo Magno", una recopilación de oraciones, conjuros para curar todo tipo de males, recetas para invocar fuerzas sagradas, símbolos ocultistas, etc. Tuvo que afrontar y sufrir la oposición de una parte de Roma.
Carlomagno le regala el Santo Prepucio de Jesucristo, el que había recibido de un ángel; llegaron a circular unos 21 prepucios durante esa época.
No contó con el apoyo de la nobleza romana, cuyos miembros estaban emparentados con el anterior pontífice. Algunos parientes del difunto Papa Adriano I urdieron un plan para hacer a León indigno de ejercer su sagrado oficio.
El 25 de abril de 799 durante una procesión de las Grandes Letanías, cuando se dirigía hacia la Puerta Flaminia, León III resultó herido. Fue arrojado al suelo, donde intentaron arrancarle la lengua y sacarle los ojos. Después de un tiempo sangrando en la calle, fue trasladado por la noche al Monasterio de San Erasmo, en el Celio.
Fue formalmente depuesto.
Consiguió escapar y reunirse con Carlomagno en Paderborn donde le solicitó su ayuda.
El rey de los francos, tras recibir una embajada romana, que con falso juramento acusó a León III de adulterio, prestó su apoyo al pontífice no reconociendo su deposición y lo escoltó hasta Roma.
Los enemigos del pontífice fueron juzgados por los enviados de Carlomagno y, como no fueron capaces de probar la culpa de León III ni la inocencia de ellos mismos, fueron enviados como prisioneros a Francia (Reino de los francos).
El 24 de noviembre de 800 Carlomagno entró en Roma, convocando a un sínodo para escuchar los argumentos tanto como de sus opositores y del Papa León III.
El 1 de diciembre de 800 el emperador Carlomagno lo juzga por sus crímenes.
El 23 de diciembre de 800 prestó juramento de que era totalmente inocente de los cargos que se habían presentado contra él. A petición suya, la pena de muerte emitida contra sus principales enemigos fue conmutada por una sentencia de exilio.
El 25 de diciembre de 800 en la Basílica de San Pedro, corona a Carlomagno como como "Carlos Augusto, Sacro Emperador Romano de Occidente". Con este acto, que inicia una tradición que continuará hasta el año 1452 con la coronación de Federico III, coexistirán (hasta 1453) un emperador de Oriente y un emperador de Occidente, y supondrá para Roma una afirmación de su primacía.
En 809 en un concilio celebrado en Aquisgrán, prohibe el uso de la cláusula Filioque y ordena que el Credo niceno, sin dicha cláusula, fuera grabado sobre dos tablas de plata y expuesto en San Pedro.
Combatió con firmeza la herejía del adopcionismo español, que enseñaba que Cristo, en cuanto hombre, era sólo hijo adoptivo de Dios.
En 809 introdujo en el Credo la fórmula "qui ex Patre Filioque procedit" (que procede del Padre y del Hijo) relativa al Espíritu Santo.
Fue enterrado en San Pedro, donde se encuentran sus reliquias, junto a las de Santos León I, León II y León IV.
En 1673 fue canonizado. Los denarios de plata de León III todavía existentes llevan el nombre del emperador Carlomagno además del de León, mostrando así al emperador como protector de la Iglesia y señor de la ciudad de Roma.