Liberio nace en ¿? y muere en Roma el 24 de septiembre de 366; diácono romano; Papa Nº 36 de la Iglesia Católica (17 de mayo de 352-24 de septiembre de 366); es el primer papa cuyo nombre no aparece en el santoral, pero es considerado confesor y santo por las iglesias ortodoxas.
El 17 de mayo de 352 es consagrado Papa Nº 36 de la Iglesia Católica.
En 357 emperador Constancio II le permitió regresar a Liberio.
El emperador Constancio II pretendió que Liberio y Félix gobernaran la iglesia en conjunto, pero esta idea no fue aceptada ni por el pueblo ni por el clero romano.
La noche del 4 al 5 de agosto del 358, la Madre de Dios se apareció al Papa Liberio, en la aparición conocida como Nuestra Señora de las Nieves, y le mandó construir la basílica.
Tras la nevada del 5 de agosto de 352 en el Monte Esquilino, el Papa Liberio según las indicaciones recibidas en sueños de la Virgen, mandó erigir Santa Maria ad Nives, el primer santuario mariano de Occidente.
Que sería sustituida por Santa María la Mayor, una de las cuatro basílicas papales de Roma, la Basílica Liberiana, que se convertiría en Santa María La Mayor, la principal iglesia romana dedicada a la Virgen María. De quien el Liber Pontificalis dice simplemente que fundó la basílica “junto al matadero de Livia”.
Se opuso al emperador Constancio II que quería imponer el arrianismo en Occidente.
El 25 de diciembre de 354 decreta el 25 de diciembre como la fiesta del nacimiento de Jesús.
En Milán, Liguria, le impuso el velo de consagrada a Santa Marcelina virgen, hermana del obispo San Ambrosio.
En 355 el emperador Constancio II lo destierra a Berea de Tracia, donde sufre durante dos años toda clase de vejaciones.
En su ausencia, nombraron al diácono Félix como nuevo papa, el pueblo rechazó a este antipapa y exigió al emperador Constancio II el regreso y la reinstauración de Liberio como legítimo obispo de Roma.
En 359 se convocaron simultáneamente dos concilios de obispos, de Oriente y Occidente, celebrados en Seleucia y Rímini respectivamente, a los que no asistió ni mandó representante.
Después de la derrota final del usurpador Magnencio y su muerte en 353, Liberio, de acuerdo a los deseos de un gran número de obispos italianos, envió legados al emperador en Galia, suplicándole que celebrara un concilio.
El emperador Constancio II estaba presionando a los obispos de Galia para que condenaran a San Atanasio y reunió un número de ellos en Arles, donde estaba pasando el invierno.
Los obispos de la corte, que siempre acompañaban al emperador, eran los dirigentes del concilio.
Los legados papales (entre los que se encontraba Vicente de Capua, quien había sido uno de los legados papales en el Primer Concilio de Nicea) fueron tan débiles como para consentir en renunciar a la causa de San Atanasio, con la condición de que todos condenaran el arrianismo.
El partido de la corte aceptó el convenio, pero no llevó a cabo su parte; y los legados fueron obligados violentamente a condenar a San Atanasio, sin ganar ninguna concesión para ellos.
El 3 de noviembre de 361 en Mopsuestia, murió el emperador Constancio II.
En 361 anuló los decretos tomados en el concilio de Rímini.
En 366 admite el regreso a la Iglesia de los más moderados simpatizantes arrianos del Oriente.
Junto a Anastasio II son los únicos pontífices de los primeros 500 años de la iglesia en no tener este reconocimiento como santo.