María José Carlota Sofía Amelia Enriqueta Gabriela de Bélgica conocida como María José de Bélgica nace en Ostende el 4 de agosto de 1906 y muere en Ginebra, Suiza el 27 de enero de 2001; princesa de Sajonia-Coburgo-Gotha; pianista; princesa consorte de Piamonte; última reina de Italia, conocida como la "Reina de Mayo" debido a la brevedad de su reinado como consorte; enérgica opositora del fascismo italiano.
Hija menor del rey Alberto I de Bélgica y de la duquesa Isabel Gabriela de Baviera. Hermana del rey Leopoldo III de Bélgica. Sobrina de la emperatriz austrohúngara Sissi.
Recibió su nombre por su abuela materna, María Josefa de Braganza, Infanta de Portugal.
Fue educada con ciertas ideas liberales, pasión por el arte, la música y las letras. Estudió violín con Eugène Ysaÿe 'El Rey del Violín'.
Al inicio de la I Guerra Mundial, fue enviada a un internado en Inglaterra, para preservarla de los horrores de la guerra ante la invasión alemana en su país. La guerra le provocó una germanofobia.
Las casas reales de Bélgica e Italia, ambas católicas, decidieran que la princesa María José era la candidata idónea para convertirse en el futuro en la esposa de Humberto de Saboya, príncipe de Piamonte y Heredero de la Corona italiana, considerado como el Príncipe más apuesto de su tiempo.
En 1916 en Essex, se reunió con su prometido Humberto de Saboya.
Sus padres la enviaron al Colegio de la Santissima Annunziata en Florencia, por lo que aprendería a hablar italiano con fluidez. A fin de completar su "italianización", a partir de su salida del colegio y durante 10 años, recibió clases de Anna Licari Barberini, una institutriz florentina de gran cultura.
El 19 de enero de 1927 falleció su tia Carlota de México.
En 1927 el rey Alberto I de Bélgica, Isabel de Baviera, acompañados de los príncipes Leopoldo de Bélgica (futuro rey Leopoldo III de Bélica), Carlos de Bélgica (conde de Flandes y María José de Bélgica), presenciaron el funeral de la emperatriz Carlota de México.
En 1929 la Corte Real de Bélgica anunció solemnemente el compromiso de la única hija del rey con el príncipe heredero de Italia, Humberto de Saboya.
Con motivo de la boda, la familia del novio le regaló el Collar con los nudos de los Saboya, símbolo de su dinastía.
El novio le regaló todo el ajuar que usaría en esos días previos a la boda, incluso, diseñó el vestido de novia, que fue de terciopelo blanco y tan pesado con su cola de siete metros que a la joven María José no le gustó. Cuentan que aunque era invierno, al vestirse las mangas de encaje le ajustaban tanto que en un brote de enojo, las arrancó y debió usar los largos guantes que iban de la mano hasta por encima del codo. Ella prefería el traje de novia que le habían confeccionado en Bélgica.
La fecha de la boda, de conformidad con el deseo del novio, coincidió con el cumpleaños 57 de su madre, la reina Elena de Italia.
Desafiando las supersticiones, Umberto había ido a ver a su novia antes de la boda.
El 8 de enero de 1930 en la Capilla Paulina del Palacio del Quirinal en Roma, contrajo matrimonio con el príncipe Humberto de Saboya (futuro rey Humberto III de Italia). En el altar, según la tradición, cuatro príncipes de la Casa de Saboya sostenían un velo, símbolo de pureza y protección, sobre la novia y el novio.
A las 11 horas, Humberto y María-José eran marido y mujer. Los recién casados se trasladaron a otra parte del Palacio del Quirinal, para firmar los documentos del matrimonio.
Benito Mussolini, que estaba presente, quería que Maria-José utilizara la forma italiana de su nombre, "Maria Giuseppina". Pero ella se negó.
Nunca sería feliz en su matrimonio. Una vez casada, se sorprendió de dos cosas: del rígido y obsoleto protocolo de la corte y de que el verdadero jefe en Italia era Benito Mussolini, líder del partido fascista. Ni su suegro el rey Víctor Manuel ni su esposo Humberto se animaban a hacerle frente. Sólo María José se atrevió a enfrentarlo y se unió a la oposición, intrigado contra él.
Benito Mussolini la odiaba y la prensa la calumniaba. Su esposo la criticaba abiertamente por su forma de vestir, su manera de hablar y, sobre todo, por sus ideas, basadas en la tolerancia y la libertad. Incluso se afirmó que su intención era no tener descendencia para así perjudicar a la corona italiana.
En 1934 su padre, el rey Alberto I de Bélgica sufrió un accidente en la montaña (hoy se piensa que no fue accidente sino atentado).
El 17 de febrero de 1934 en Namur, falleció su padre, Alberto I de Bélgica
El 24 de septiembre 1934 nace su hija mayor, la princesa María Pía. Esto fue devastador para la princesa, quien debió reponerse para viajar a Bélgica y ayudar a su madre a salir de una muy profunda depresión (las famosas depresiones de los Wittelsbach) por lo que pasó casi un año en su país.
El 29 de agosto de 1935 su hermano, el rey Leopoldo III tiene un gravísimo accidente de automóvil en Küssnacht (Suiza) en el que fallece su esposa, la reina Astrid.
En 1937 nace su segundo hijo Víctor Manuel.
En 1940 nace la princesa María Gabriela.
Durante la II Guerra Mundial, comenzó a conspirar contra Benito Mussolini, intentando negociar una paz con los EEUU a espaldas de sus suegros a través de una reunión con Giovanni Battista Enrico Antonio Maria Montini (futuro Papa Pablo VI) y reuniéndose regularmente con intelectuales antifascistas.
Tuvo un par de encuentros con Adolfo Hitler para tratar de ayudar a su hermano el rey Leopoldo III de Bélgica y evitar la invasión. Adolfo Hitler estaba sorprendido de su belleza e inteligencia y le llamó “la verdadera princesa aria” porque era muy alta, rubia, de ojos azules y muy inteligente y aunque le tomó la mano en esa ocasión con admiración, no aceptó los pedidos de María José. Ella lo encontró repugnante.
En 1943 nace su cuarta y última hija, la princesa María Beatriz.
Después de la abdicación de sus suegros Víctor Manuel y Elena, asciende al trono su esposo como Humberto II.
El 9 de mayo de 1946 el Príncipe de Piamonte es coronado como Humberto II de Italia. María José se convierte así en Reina de Italia. Se convirtió en la última reina de Italia por sólo 33 días.
El 2 de junio de 1936 se celebraba un referéndum por el que Italia se convertía en una república, ya que los italianos no querían monarquía (hoy se piensa que el referéndum fue adulterado).
La familia real se trasladó a Estoril, en Portugal, a dónde ya vivían otras familias reales destronadas. María José no quiso quedarse allí. Con el pretexto de que el clima le sentaba mal, se dedicó a viajar por el mundo con su madre, la reina viuda Isabel.
Se instaló finalmente en Suiza, mientras sus hijos se quedaban en Portugal con el padre. También se dice que el esposo no la acompañó, porque tenía no solo prohibido vivir en territorio italiano sino también en los países limítrofes. Fue realmente una separación.
Su hijo varón se fue poco después a vivir con ella.
Creó la fundación musical: Fondation du Prix de Composition Reine Marie-José, que todavía concede premios a músicos talentosos.
Cuando su hija María Beatriz se traslada a vivir a México con su esposo, el diplomático argentino Luis Rafael Reyna-Corvalán y Dillon, decidió acompañarla.
Vivió en Cuernavaca, Mor. Adquirió una mansión cercana a la de su familia, con una excelente acústica que le permitía ofrecer conciertos de piano a familiares y amigos (había traído su excelente piano Bechstein, que le fuera obsequiado en 1930 por sus padres, los reyes Alberto I y Elizabeth de Bélgica, también ellos amantes de la música).
En México se apasiona por la cultura mexicana y se interesa por la vida de su antepasada la emperatriz Carlota.
El 23 de noviembre de 1965 en Laeken, falleció su madre Isabel Gabriela de Baviera.
El 18 de marzo de 1983 en Ginebra, falleció su esposo Humberto II de Italia. Fue enterrado en la Abadía de Hautecombe, en Saint-Pierre-de-Curtille, Saboya. En su testamento, donó el Santo Sudario de Turín al papa y pidió ser enterrado con el sello real de los Saboya. Esta última petición fue interpretada como un gesto que confirmaba su creencia de que con su muerte quedaba extinguida la dinastía real del Reino de Italia.
En 1992 falleció su nieto, Rafael Reyna al intentar escalar un edificio en Boston.
En 1993 asistió al funeral del rey Balduino I en Bruselas.
En 1998 fue disuelto el matrimonio de su hija María Gabriella con Luis Reyna Corvalán.
En 1999 falleció su exyerno Luis Reyna Corvalán. La policía mexicana confirmó que Luis Reyna Corvalán fue ahorcado y presumiblemente se trató de un crimen pasional.
La princesa María Gabriella de Saboya, fue ubicada en Miami, pero se negó a viajar a México a identificar el cadáver y participar en las exequias; no fue al velatorio ni al entierro.
Todos murieron de forma trágica y prematura.
En Cuernavaca, Mor., fue visitada por su sobrino, el rey Alberto II de Bélgica.
Pasó sus últimos años en Ginebra.
Nunca pudo volver a Italia.
Antes de su muerte, el parlamento italiano aprobó el decreto en que permite a la última reina regresar definitivamente a Italia, pero ella no aceptó esa invitación formulada por el Primer Ministro de Italia alegando que no ingresaría a ese país si no se cambiaba la ley de la Constitución Política que prohibía el retorno de los varones descendientes del último rey al territorio italiano.
A los 94 años de edad, falleció como consecuencia de cáncer de pulmón en una clínica de Ginebra. Fue enterrada en la Abadía de Sainte-Marie-d'Hautecombe, en la Saboya francesa junto a su esposo, Humberto II.
Después de su muerte, se abrió el camino para que su nieto, Emanuele Filiberto de Saboya, Príncipe de Venecia, pudiera regresar a Italia en 2002, sin haber puesto nunca antes un pie en el país.
Después de su muerte, el hijo de Benito Mussolini reveló que los dos habían tenido una aventura, y en una entrevista de 1993 ella reconoció su fuerza diciendo: "Era un león. Yo también soy un león. Y ambos nos temíamos el uno al otro".