Elena Lucrezia Cornaro Piscopia conocida como Elena Cornaro Piscopia nace en Ca' Loredan, Venecia el 5 de junio de 1646 y muere víctima de tuberculosis en Padua el 26 de julio de 1684; aristócrata y filósofa veneciana; en 1678 se convirtió en la primera mujer en recibir un doctorado en filosofía de una universidad.
Hija de Giovanni Battista Cornaro-Piscopia (Tesorero de San Marcos) y de la campesina Zanetta Boni. Fue la tercera hija de la relación de su padre con su amante, lo que le hizo ser hija ilegítima según las leyes venecianas, no tenía derecho a ningún privilegio noble.
Desde pequeña, mostró una gran inteligencia y una sed insaciable de conocimiento. Un sacerdote amigo de la familia recomendó a su padre que estudiara latín y griego con distinguidos profesores particulares, los que hablaba a los siete años.
Aprendió varios idiomas, entre ellos español, francés, hebreo y árabe. Se convirtió en experta de materias como música, gramática, astronomía, filosofía, teología y matemáticas.
Su padre la apoyó en su educación y la presentó a los círculos intelectuales de Venecia.
A los 14 años hizo un voto de castidad secreto que hizo que rechazara todos los intentos de su padre por casarla.
A los 17 ya era una virtuosa de diversos instrumentos musicales como el arpa, el clavicémbalo y el violín; fue una reconocida concertista y compositora. Además de componer poesía.
En 1665 y con 19 años, tomó los hábitos como oblata benedictina aunque sin llegar a ser monja, por la negativa de su padre, pero desde ese momento quedó muy unida para siempre a todo lo religioso y espiritual.
A los 19 años, ingresó en la prestigiosa Universidad de Padua, donde destacó por sus habilidades académicas.
Su fama se extendió por toda Europa y recibió invitaciones para dar conferencias y participar en debates. Su mayor sueño era obtener el doctorado.
Quería doctorarse en Teología, pero la Iglesia se lo impidió por ser mujer. Entonces optó por la Filosofía, pero tampoco fue bien visto por algunos sectores conservadores que consideraban que las mujeres no debían acceder a los estudios superiores.
En 1669 tradujo libros, como el "Colloquio di Cristo nostro Redentore all’anima devota" (Coloquio interior de Cristo nuestro redentor al alma devota) del monje cartujo Giovanni Laspergio, del español al italiano.
En 1670 y con 24 años, en Venecia fue elegida presidenta de la Accademia dei Pacifici.
Su padre la invitó a estudiar en la Universidad de Padua tras superar un momento delicado de salud.
En 1672 fue aceptada en la Universidad de Padua. Gracias a la intervención del Papa Alejandro VII y del dux de Venecia, consiguió el permiso para presentarse al examen de doctorado en Filosofía.
En 1677 mantuvo un debate filosófico, ante toda la Universidad de Padua, gran parte del senado de Venecia y muchos ciudadanos venecianos, enfrentándose a las personalidades más respetadas e ilustres de la época y dejándolos sin palabras.
No pudo hacer el doctorado en teología, la Iglesia le negó que accediera al título de Teología porque una mujer no podía enseñar a los monjes, por lo que optó por el doctorado en filosofía. Su solicitud recibió el rechazo del cardenal Gregorio Barbarigo, canciller de la Universidad de Padua y consejero del papa Inocencio XI.
El 25 de junio de 1678 defendió su tesis doctoral y fue tal fue la expectación de su examen que tuvo que trasladarse del Salón de Actos de la Universidad de Padua a la Catedral, pero su exposición sobre "El Análisis y la Física de Aristóteles", en latín clásico, fue tan brillante que lo que iba a ser una votación secreta se transformó en una ovación pública, el voto positivo se dió en voz alta ante todos los asistentes para concederle los títulos de Maestra y Doctora en Filosofía, así se convirtió en la primera mujer de la historia en recibir un doctorado universitario.
El profesor Rinaldini le entregó la insignia de doctora y el libro de filosofía, le colocó la corona de laurel en la cabeza, el anillo en su dedo y la muceta de armiño sobre sus hombros.
Recibió el título de “Dama de la Filosofía” y fue nombrada miembro honoraria de varias academias científicas.
Sin embargo, no se dejó deslumbrar por la fama y siguió dedicándose a sus estudios y a sus obras de caridad.
Se cuenta que cuando Carla Gabriella Patin intentó titularse en filosofía en la misma universidad, se enfrentó a una dura oposición de parte de la institución y del propio padre de Elena, quien temía perder el prestigio y los privilegios obtenidos de la posición exclusiva y extraordinaria de su hija. Hasta 300 años después la Universidad de Padua volvería a conceder un doctorado a una mujer.
Se dedicó a la enseñanza de matemáticas en la Universidad de Padua.
Al mismo tiempo que hacía numerosas tareas de caridad. La flagelación y el ayuno, junto a las largas horas de estudio y trabajo social, deterioraron su salud.
Falleció a los 38 años, víctima de una tuberculosis que le había debilitado la salud. Se le realizaron servicios funerarios en Venecia, Padua, Siena y Roma.
Fue sepultada en la Basílica de Santa Giustina de Padua.
En 1895 la abadesa de las benedictinas inglesas de Roma abrió su tumba y colocó sus restos en un nuevo ataúd, poniendo en la tumba una placa conmemorativa.
El miércoles 5 de junio de 2019 en el 373 aniversario de su nacimiento es homenajeada por el doodle de Google.