Sofía Dorotea de Brunswick-Luneburgo conocida como Sofía de Celle conocida como Sofía de Celle nace en Celle, Hannover, Alemania el 15 de septiembre de 1666 y muere en el Castillo de Ahlden (Baja Sajonia) el 23 de noviembre de 1726; princesa alemana; al ser repudiada por su esposo, se le confiere el título de princesa de Ahlden.
Hija ilegítima del duque Jorge Guillermo de Brunswick-Luneburgo y de Leonor Desmier d'Olbreuse.
Su padre estaba indeciso en cuanto a casarse con su madre y permaneció soltero hasta 1676, cuando decide cumplir la palabra que le había dado a Leonor.
En 1680 es formalmente reconocida por su padre y toma el nombre de Sofía Dorotea de Brunswick-Luneburgo, siendo elevada al rango de princesa.
El 21 de noviembre de 1682 en Celle, contrajo matrimonio con su primo Jorge Luis de Brunswick-Luneburgo (futuro rey Jorge I de Gran Bretaña), con quién tiene 2 hijos (Jorge II de Gran Bretaña y Sofia Dorotea de Hannover).
Se cuenta que se había casado contra su voluntad y que al ver a su prometido por primera vez exclamó: "¡No me voy a casar con el hocico de cerdo!".
Se relaciona con el joven conde sueco Phillip Christoph de Königsmarck.
Jorge Luis de Brunswick-Luneburgo prefería la compañía de su amante, Melusina de Schulenburgo, mientras que Sofia mantenía su propio romance con Phillip Christoph de Königsmarck.
El conde Phillip Christoph de Königsmarck, la ayudó en sus dos intentos de fuga.
Los amantes planearon su escape en el verano de 1694, pero la condesa Clara Elisabeth von Platen, amante del príncipe Jorge, descubrió el plan de escape y los delató.
Se dice que Jorge Luis de Brunswick-Luneburgo había ordenado que descuartizaran y enterraran bajo el suelo del palacio al conde Phillip Christoph de Königsmarck.
Su matrimonio es disuelto, no bajo el cargo de adulterio, sino bajo la acusación de que ella había abandonado a su marido.
Es encarcelada en el Castillo de Ahlden, separándola de sus hijos, a los cuales no volvería a ver nunca más; le fue prohibido volverse a casar y comunicarse con sus padres.
Jorge Luis de Brunswick-Luneburgo le confirió el título de princesa de Ahlden.
Su hijo, el futuro rey Jorge II, estaba furioso con su padre por el encarcelamiento de su madre y se dice que en una ocasión cruzó nadando el foso que rodeaba el Castillo de Ahlden para intentar liberar a su madre.
Tras 32 años de prisión, falleció a los 60 años de edad, a causa de un cáncer. Su funeral fue una farsa, ya que los guardias no tenían instrucciones, el cuerpo fue colocado en un ataúd de plomo y depositado en el sótano. En enero de 1727 llegó una orden de Londres para enterrarla en el Cementerio de Ahlden sin ninguna ceremonia. Debido a las fuertes lluvias que se prolongaron durante semanas, su ataúd regresó al sótano. En mayo de 1727 por la noche y en secreto, fue enterrada en la Cripta Principesca de la Iglesia de Santa María en Celle.
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