Miguel José Calixto de Berrio y Saldívar Ortiz de Landázuri Retes Palacio Paz Ayala y Vera conocido como Miguel Berrio y Zaldívar nace en Ciudad de México el 14 de octubre de 1716 y muere asesinado el 23 de noviembre de 1779; Contador real; explotó minas en Guanajuato, Querétaro, Nueva Galicia y Nueva Vizcaya; alcalde y corregidor de la Ciudad de México.
Hijo de Andrés de Berrio Palacio y de Teresa Josefa de Saldívar de Vera (heredera de la fortuna de Dámaso de Saldívar, sobrino del apartador de oro y plata, el capitán José de Retes Largache, de quien también heredó su fortuna). Hermano de Dámaso, Juana, Antonio, Isabel y José de Berrio y Zaldívar.
Dueño de las haciendas: San Diego del Jaral, El Huizache, San Miguel, Carboneras, Lobatos, Nuestra Señora de los Dolores, San Mateo, Santa Ana, La Sauceda, San Antonio, Escolástica, San José de Cabras, Deseadilla y Zapatilla, algunas próximas a la Villa de Guadalupe y otras en el Bajío, en las inmediaciones de San Miguel el Grande.
Se preciaba de poder trasladar sus ganados, desde Durango a Cuautitlán, sin pisar tierra ajena.
El 5 de noviembre 1749 en Zacatecas, Zac., contrajo matrimonio con la condesa de San Mateo de Valparaíso, Ana Ma
ría de la Campa y Cos.
ría de la Campa y Cos.
En 1752 nació su hija Mariana de Berrio y de la Campa.
Entre 1755 y 1756 fue rector y diputado de la Cofradía de Aránzazu.
En 1758 nació su hijo José de Berrio y de la Campa, que vivió poco tiempo.
Se distinguió como empresario agrario y minero.
Colaboró como contador mayor del Real Tribunal de Cuentas.
En 1757 se le concedió su jubilación con honores, reconociéndole como ministro del Consejo Real de Hacienda.
En 1765 nació su hija María Manuela de Berrio y de la Campa, que vivió poco tiempo.
En 1772 fue nombrado cruzado caballero de la Orden de Santiago.
Fue mecenas del matemático y literato José Ignacio Bartolache.
En 1773 fue designado miembro benemérito de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País.
El 18 de septiembre de 1774 le fue concedido el título de marqués de Jaral de Berrio, con el vizcondado previo de Santa Ana y San Miguel, en atención a los numerosos servicios que él y sus ancestros habían proporcionado a la Corona, entre éstos, el sostenimiento de la tropa en el movimiento popular de 1777 y en los estados de guerra contra Inglaterra.
Encomendó al arquitecto Francisco Guerrero y Torres, las construcciones de su palacio y el de su hija en la ciudad de México.
Su única hija Petra María Guadalupe de Berrio se casó con Pedro de Moncada Aragón, Branciforte y Platamone, marqués de Moncada y Villafont, de los príncipes de Larderia y Rosolini, coronel del Regimiento de Dragones de Puebla y caballero de la Orden de San Juan de Jerusalén.
Cierto día, olvidó un papel, que revelaba sus ilícitas relaciones con una hermosa lugareña. Su esposa encontró este papel y sintiendo su honor mancillado con tan tremenda perfidia y tamaña ingratitud, concibió un extraño plan para vengarse.
Una noche, durante la espléndida fiesta ofrecida por su esposa en su palacio, cuando los invitados se entregaban a las delicias del rigodón, la condesa desapareció sin que estos se dieran cuenta, y se dirigió presurosa al lugar donde sabía, que en su lecho encontraría a la infiel pareja. Con una daga, reliquia de familia, asestó a los adúlteros mortíferas puñaladas. Regresó rápidamente a la fiesta, donde nadie había notado su ausencia.
Al día siguiente la ciudad entera se enteró de la tragedia y desfiló ante la condesa para darle el pésame.
Se dice que su esposa pasó el resto de su vida en oración y dedicando su caudal a obras pías.
En perpetuo luto, permaneció para siempre cerrada la Casa de la Condesa.


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