Isabel de Portugal nace en Toledo en 1428 y muere en Arévalo el 15 de agosto de 1496; princesa de Portugal; reina consorte de Castilla (1447-1454).
Hija del infante Juan de Portugal y de la princesa Isabel de Barcelos. Hermana de Diego, Beatriz y Felipa de Portugal. Nieta del rey Juan I de Portugal.
El 18 de octubre de 1442 falleció en Alcácer del Sal, Reino de Portugal, falleció su padre Juan de Portugal. Fue enterrado en el Monasterio de Batalha.
El 18 de febrero de 1445 en Villacastín, falleció la reina María de Aragón, posiblemente envenenada por orden de Álvaro de Luna, condestable de Castilla, dejando viudo a Juan II de Castilla. Murió un día antes que su hermana Leonor de Aragón, reina viuda de Portugal.
El 9 de octubre de 1446 el matrimonio entre la Isabel y Juan II fue acordado por el condestable Álvaro de Luna, quien ejercía una casi hipnótica influencia sobre el monarca castellano, hombre, por otra parte, de carácter débil y escasa visión política.
Llegó a Castilla rodeada de un numeroso séquito de damas de compañía.
El 22 de julio de 1447 en Madrigal de las Altas Torres, Ávila, contrajo matrimonio con Juan II de Castilla, tras haber recibido la dispensa pertinente del Papa Eugenio IV, por la consanguinidad de ambos contrayentes.
El rey de Castilla se mostraba reticente a contraer de nuevo matrimonio, toda vez que contaba cuarenta y dos años y tenía ya un heredero al trono, el príncipe de Asturias Enrique (futuro rey Enrique IV).
Tiene 2 hijos: el infante Alfonso de Castilla (futuro Alfonso I de Castilla, el rey de la Farsa de Ávila, que pretendió suceder a su medio hermano Enrique IV) y la princesa Isabel de Castilla (futura reina Isabel "la católica").
Contribuyó poderosamente a la caída del condestable de Castilla, Álvaro de Luna.
Desde 1449 Isabel de Portugal apoyó de forma indirecta las maniobras de la Gran Liga Nobiliaria formada contra el condestable.
El 22 de abril de 1451 en Madrigal de las Altas Torres nace su hija Isabel de Castilla (futura reina Isabel I de Castilla).
Ella fue quien exigió a su esposo que firmara la orden de prisión contra Álvaro de Luna el 3 de abril de 1453, a través de Juan Pacheco, marqués de Villena.
El 15 de noviembre de 1453 en Madrigal de las Altas Torres nace su hijo Alfonso de Castilla (futuro rey Alfonso XII de Castilla).
El 22 de julio de 1454 en Valladolid, falleció su esposo Juan II de Castilla y en su testamento dejó ciertas cláusulas relativas a la educación, dotación y conducción de la Corte de sus dos últimos hijos.
Juan II de Castilla influido por Juan Pacheco, marqués de Villena, y posiblemente con la finalidad de evitar una nueva guerra civil, nombró sucesor al hijo que tuvo con su primera esposa que ascendió al trono como Enrique IV de Castilla. Aunque el rey Juan II de Castilla se inclinaba a dar el cetro al infante Alfonso de Castilla, por algunos disgustos que le había dado el infante Enrique, hijo de su primera y fallecida esposa, la infanta María de Aragón.
Isabel sintió tanto la pérdida de su esposo, que fue acometida de una enajenación mental, por lo cual fue confinada junto a sus dos hijos, su madre y un pequeño número de sirvientes, al castillo de la villa de Arévalo.
Su madre Isabel de Barcelos, después de que su hija Isabel enviudase y comenzase a mostrar cierta enajenación mental, la acompañó a ella y a sus nietos en su confinamiento en la villa de Arévalo.
En junio de 1465 la Liga nobiliaria se reunió en Ávila, derrocaron a Enrique IV y proclamaron rey de Castilla a Alfonso con el nombre de Alfonso XII.
El 26 de octubre de 1465 falleció su madre Isabel de Barcelos. Fue enterrada en el Monasterio de san Francisco de Arévalo.
El 5 de julio de 1468 en Cardeñosa, falleció su hijo, el rey Alfonso XII de Castilla.
En 1468 Enrique IV e Isabel firmaron el Tratado de los Toros de Guisando, por el que Enrique declaraba heredera a Isabel, reservándose el derecho de acordar su matrimonio, y las distintas facciones de la nobleza renovaban su lealtad al rey.
Enrique IV de Castilla quedó como rey indiscutido a partir de 1469 mientras que el título de heredero al trono pasó a ser disputado entre Juana "la Beltraneja" y la infanta Isabel.
En 1469 en Valladolid, Isabel de Castilla se casó en secreto con Fernando de Aragón.
El 11 de diciembre de 1474 en Madrid, falleció Enrique IV de Castilla.
Poco después comenzó la Guerra de Sucesión Castellana (1475-1479) entre los partidarios de Isabel y los de Juana, la hija de Enrique.
En 1474 su hija Isabel fue proclamada reina de Castilla.
Fue enterrada en la Cartuja de Miraflores. Descansa junto a su esposo, Juan II de Castilla, y su hijo, el infante Alfonso de Castilla. Entre 1489 y 1493 el escultor Diego de Siloé realiza su sepulcro en alabastro.
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