Margherita Maria Teresa Giovanna di Savoia-Genova conocida como Margarita de Saboya nace en el Palacio Chiablese en Turín el 20 de noviembre de 1851 y muere en Bordighera, Liguria, Reino de Italia el 4 de enero de 1926; noble; alpinista; princesa del Piamonte; reina consorte de Italia; primera reina de Italia, tras la unificación; dio su nombre a la Pizza Margarita.
Hija del duque de Génova, Fernando de Saboya y de la princesa Isabel de Sajonia. Hermana de Tomás de Saboya. Nieta de Carlos Alberto de Cerdeña. Nieta del rey Juan I de Sajonia.
Se bautizó en el mismo día de su nacimiento.
En 1860 su padre murió cuando Margarita tenía cuatro años, dejándola a ella y a su hermano menor, Tomás, al cuidado de su madre. Paso su infancia y adolescencia en el Palacio Chiablese, el Castillo de Agliè y la villa rosminiana de Stresa.
Fue educada por la condesa Clelia Monticelli di Casalrosso y su institutriz austriaca Rosa Arbesser
Su madre Isabel se caso con Nicola Rapallo, su amante, oficial de ordenanza de su difunto esposo. Margarita nunca aceptaría al nuevo esposo de su madre.
Víctor Manuel II ordeno el confinamiento de su madre Isabel al Castillo de Govone y luego a la Villa de Stresa, como castigo por haber contraído un matrimonio morganático con un burgués, Nicola Rapallo.
La intercesión de Juan de Sajonia y de la zarina Alejandra Fiodorovna, permitió la rehabilitación de Isabel y la aceptación de su matrimonio, dándosele al novio el título de marqués de Rapallo.
El profesor Andrea Tintori le enseñó historia y literatura italiana, y Ernesto Allason dibujo, mientras que Carlo Uria y Stefano Tempia se encargaron de las lecciones de piano. Aunque era un plan educativo muy ambicioso en bastantes disciplinas, carecía de una buena base.
Se dice que se enamoró de su primo, el príncipe Amadeo, duque de Aosta (hermano de su futuro esposo), con quien compartía clases de baile.
En julio de 1862 durante la celebración de la boda de María Pía de Saboya con el rey Luis I de Portugal, Margarita solo tenía ojos para su primo Amadeo, y también fue la primera vez que vio a Humberto. Sufrió cuando se entero de los planes de boda de su primo Amadeo con la princesa María Victoria dal Pozzo della Cisterna.
En 1864 el político Filippo Gualterio fue el primero en sugerir al rey el matrimonio entre su hijo Humberto y su sobrina. Sin embargo, Margarita tenía entonces solo trece años y el proyecto quedó en el olvido durante un tiempo.
Desde 1864 el príncipe Humberto comenzó una relación sentimental con la duquesa Eugenia Attendolo Bolognini Litta, siete años mayor que él y a la que amará toda su vida.
Después de 1866 y tras la fugaz alianza de los Saboya con Prusia, Víctor Manuel II pretendía unir a su primogénito Humberto con una Habsburgo para fortalecer los lazos entre las dos dinastías. Por lo que se decidió que Matilde de Austria-Teschen se casara con Humberto, pero el compromiso quedó en nada con la trágica muerte de la joven archiduquesa, que se quemó viva cuando su vestido de fiesta salió ardiendo tras pretender ocultar el cigarrillo que fumaba bajo su falda el 6 de junio de 1867.
Margarita se negó a casarse con el príncipe Carlos de Rumania.
El 28 de enero de 1868 se hizo la petición formal de la mano de Margarita para casarse con Humberto.
El 21 de abril de 1868 en el salón de baile del Palacio Real, se firmó el acto nupcial.
El 22 de abril de 1868 en la Catedral de San Juan, contrajo matrimonio con el príncipe heredero Humberto, en una ceremonia presidida por el arzobispo de Turín, asistido por los arzobispos de Milán (Luigi Nazari di Calabiana) y Udine, y por los obispos de Mantua y Savona y Noli.
La Casa de Saboya quiso que representaciones de trabajadores y plebeyos comunes estuvieran presentes junto a la aristocracia y a las figuras prominentes en la política nacional. Después hubo un suntuoso baile.
El 23 de abril de 1868 los recién casados asistieron a la fiesta organizada en su honor por la Sociedad Filodramática de Turín. Escucharon poemas declamados en su honor y asistieron a La Festa della Colomba, una comedia-opereta con letra de Vittorio Bersezio.
Margarita recibió como regalo el ensayo de Alessandro Manzoni: Sull'Unità della lingua italiana e sui mezzi di diffonderla (Sobre la unidad de la lengua italiana y los medios para difundirla), con un autógrafo del poeta milanés.
En la Piazza Carlo Emanuele, se celebró un torneo en memoria del regreso a la ciudad de Manuel Filiberto de Saboya en 1559. Los nobles tuvieron la oportunidad de demostrar sus habilidades ecuestres, mostrando destreza y precisión. Cada vez que rotaban un mecanismo con la lanza construido para la ocasión, cientos de pájaros se elevaban entre la multitud.
Debido a la falta de una reina, Margarita se convirtió en la primera dama de Italia inmediatamente después de su matrimonio, y le dieron muchos deberes de representación destinados a hacer que la nueva casa real de la Italia unificada fuera popular en toda el país.
Al convertirse en reina, la Casa de Saboya se enfrentó con el Vaticano y el Pontífice.
El 9 de noviembre de 1869 comenzaron los dolores del parto, y en la habitación de Margarita había una multitud simbólica: la presencia de los generales Roberto de Sauget y Enrico Cialdini, a petición de su suegro, indicaba cómo el niño por nacer pertenecía a una línea de soldados: el príncipe Eugenio de Carignano en representación del rey; el presidente del Senado; y el alcalde napolitano demostraron la relevancia política del momento.
A las 22:45 nació un varón, siendo bautizado inmediatamente con los nombres de Víctor Manuel Fernando María Genaro. Víctor y Manuel eran nombres tradicionales en la casa de Saboya, Fernando fue un homenaje a su abuelo materno, mientras que el nombre Genaro quería expresar la proximidad a Nápoles, pues San Genaro era el patrón de la ciudad. María, finalmente, es el nombre cristiano por excelencia. Se le dio al niño el título de Príncipe de Nápoles.
Margarita era una creyente convencida, y, en tiempos de confrontación con el pontífice y la Iglesia Católica, también era necesario reafirmar su afiliación al Papado.
El parto fue muy complicado, tuvo que hacerse una cesárea y Margarita no pudo volver a tener más hijos.
Felice Cavallotti compuso "El parto y la Amnistía", treinta y ocho octavas en las que arremetía contra la monarquía. El título se refiere a la amnistía concedida el 14 de noviembre por delitos políticos que «no están cometidos ni acompañados de delitos o crímenes contra la persona, la propiedad, las leyes militares o los delitos de asociación de delincuentes o complicidad en ellos. Incluso la Iglesia mantuvo una actitud tensa —todavía no se había abierto la brecha de la Puerta Pía—, como la actitud del arzobispo de Nápoles, Sisto Riario Sforza, que se negó a bendecir al recién nacido y asistir al solemne Te Deum celebrado en la Basílica de San Lorenzo.
En la tarde del 23 de enero de 1871 Humberto y Margarita entraron en Roma, después de que esa misma mañana Víctor Manuel II llegase casi clandestinamente. La recepción fue mayor y más cálida que la reservada para el rey: la lluvia no impidió que una gran multitud se reuniera para saludar a los príncipes herederos, y Margarita no escatimó un gesto para atraer las simpatías de la población. Ordenó que el carruaje fuera visible y los aplausos, dicen los contemporáneos, llegaron al cielo.
En 1872 fue invitada a Berlín para ser madrina en el bautismo de la hija de Federico de Prusia, el príncipe heredero y futuro Federico III. Como testimonio del cariño y el afecto que los unía, la niña se llamó Margarita.
Tuvo una gran impresión de Alemania, lo que la hizo formular la famosa frase: "En Italia todo el mundo manda, en Alemania todo el mundo obedece".
En 1876 hizo una importante gira que la llevó a San Petersburgo y Viena.
El 9 de enero de 1878 su suegro Víctor Manuel II murió tras contraer paludismo que derivó en neumonía. Después de los seis meses de luto, durante los cuales había muerto Pío IX y el cónclave había elegido a León XIII, la pareja real se embarcó en un viaje a través de Italia para promocionarse como símbolo de la unidad del país.
En agosto de 1878 comenzaron a ascender por la península. En La Spezia presenciaron la botadura del barco Dandolo.
Unos días más tarde regresaron a Turín.
Después estuvieron en Milán, Venecia, Brescia, Mantua y Verona y Bolonia. Esta última ciudad preocupaba a los reyes, que temían una fría bienvenida en la cuna del republicanismo y las asociaciones trabajadoras. No fue así: en la estación fueron recibidos por cuarenta banderas de las asociaciones trabajadoras, y la bienvenida superó las expectativas.
En Bolonia, conoció al poeta Giosuè Carducci, iniciando una amistad que dará lugar a la famosa oda Alla regina d'Italia, escrita días después de su primer encuentro, y otras obras dedicadas y frecuentes reuniones durante el verano, cuando ambos eligieron las montañas del Valle de Aosta. Giosuè Carducci exaltó la figura de la reina Margarita en su obra, a pesar de su pasado republicano y su desdén por todos los monarcas, tanto que se ganó críticas de varios republicanos.
El 16 de noviembre de 1878 en la estación, Alberigo Altieri se abalanzó contra el rey, siendo detenido a tiempo por su escolta. La prensa no lo mencionó, pero un documento del 23 de noviembre se refiere al evento como parte de un complot para matar al monarca.
En Nápoles, el anarquista Giovanni Passannante intentó apuñalar a Humberto I. Margarita a pesar de mostrarse calmada y mantenerse sonriente hasta el final del desfile, se sintió enferma al regresar al palacio. Entonces murmuró: ¡El hechizo de la Casa de Saboya se ha roto!.
El 31 de agosto de 1879 dada la llegada a la ciudad de Venecia de la reina Margherita de Saboya junto con su hijo Vittorio Emanuele (futuro rey Vittorio Emanuele III), el alcalde Dante de Serego Allighieri decide prorrogar "la Regata que iba a tener lugar el día 24". El atentado asustó a Margarita.
En septiembre de 1879 fue a Bordighera, donde permaneció hasta enero de 1880.
En 1889 la pizza Margherita fue nombrada en su honor, aunque burlonamente se decía que esa especialidad napolitana tuvo que prescindir del hasta entonces obligado ajo porque la reina no lo soportaba. En cambio, se incorporó el queso por primera vez.
El 22 de abril de 1893 celebraron con gran expectación sus bodas de plata. En la mañana de las festividades en Roma, se dispararon 101 salvas de cañón. Se emitió un sello especial conocido como la Boda de Plata de Humberto I, que finalmente no fue emitido.
En 1899 se construyó el Castillo de Saboya, para la reina Margarita de Saboya.
El 29 de julio de 1900 el rey Humberto I y la reina Margarita visitaron Monza, invitados por la compañía gimnástica Forti e Liberi para recompensar a varios atletas como parte de un evento deportivo. Tendrían que quedarse sólo unos días y luego mudarse a Gressoney-Saint-Jean para descansar.
A las 22:30 cuatro disparos terminaron con la vida del segundo monarca de Italia. Cuando Margarita se enteró que Humberto había muerto, se arrojó sobre el cadáver, pronunciando unas palabras que se hicieron famosas y que fueron muy difundidas en la prensa de la época: ¡Te mataron, a ti que tanto amabas a tu pueblo! ¡Eras tan bueno que no hiciste mal a nadie y te mataron! ¡Este es el mayor crimen del siglo!
Margarita escribió una oración para ser recitada en honor del rey asesinado: el 1 de agosto pidió que se publicara en una carta a Geremia Bonomelli, obispo de Cremona. La reina Margarita, que lo estaba esperando en la villa real, llevó el cuerpo de vuelta. El regicida era Gaetano Bresci, un anarquista que había emigrado a EEUU en 1897 y regresó a Italia para vengar la represión del motín de Milán, por el general Bava Beccaris, a quien Humberto I había premiado con altos honores por terminar con la una revuelta socialista antimonárquica.
El 11 de agosto de 1900, el trono pasó al hijo de Humberto, que se convirtió en el rey Víctor Manuel III de Italia. Con el ascenso al trono de Vittorio Emanuele III, Margherita se retiró a la vida privada: a su hijo no le gustaban las intercesiones femeninas en la política.
Margarita dividió su vida entre la Palazzina di Caccia di Stupinigi, una residencia de verano, y Bordighera, una residencia de invierno.
Suya es la oración compuesta por la Campana de Rovereto que recuerda con sus campanas los caídos de la Gran Guerra y al difunto rey Humberto.
En 1904 el vivero belga Soppelt & Notting dedicó una rosa a la reina.
Inspiró una de las primeras películas hechas en Italia (Le manovre degli Alpini al Colle della Ranzola, realizada en 1905 por Roberto Omegna para la «Ambrosio» de Turín).
Durante la I Guerra Mundial, la reina madre convirtió su residencia romana en un hospital (el Hospital Nº 2; el número 1 era el Quirinale, donde la reina Elena trabajaba como enfermera).
En 1914 compró Villa Etelinda en Bordighera, e hizo construir en su enorme parque, su villa, al arquitecto Luigi Broggi. La Villa Margherita se inaugurará el 25 de febrero de 1916.
Fue enterrada en el Panteón de Roma. Siendo la única reina en ser enterrada allí.
En su honor, el duque de los Abruzzos bautizó con su nombre la Punta Margherita en los Alpes y la cima Margherita, el punto más alto del monte Stanley, la tercera montaña más alta de África. La ciudad de Margherita es una localidad de la India en el distrito de Tinsukia, estado de Assam, que fue nombrada en honor a la reina.
Según la leyenda, en 1889 en el restaurante Il Brandi, a la Reina Margarita de Saboya le sirvieron una pizza especialmente hecha para ella con los colores de la bandera nacional. La pizza tenía una base de tomate, una capa de mozzarella blanca y, para terminar, una ramita de albahaca. Los colores representan el verde, el blanco y el rojo de la bandera italiana, respectivamente. La historia también afirma que el chef Raffaele Esposito nombró el platillo en honor a la Reina de Italia, Margarita de Saboya.