jueves, 13 de diciembre de 2018

Augustus Le Plongeon (1825-1908)

Augustus Henry Julius Le Plongeon conocido como Augustus Le Plongeon nace en la Isla de Jersey en el Canal Británico el 4 de mayo de 1825 y muere en Brooklyn, Nueva York, EEUU el 13 de diciembre de 1908; fotógrafo, anticuario y arqueólogo amateur británico; es uno de los exploradores de sitios mayas más controvertidos y excéntricos que jamás existieron; intento traducir el Códice Troano, una parte del Códice de Madrid; autor de "La Masonería y los misterios sagrados entre los Mayas y los Quic
hés".

Hijo padres franceses.  

A los 19 años viajó a Sudamérica.  Tras un naufragio, vivió en Chile.   

Estudia en la Escuela Politécnica de Francia.  Obtuvo el grado de Doctor en Arquitectura y se especializó en la fotografía de ruinas arqueológicas.  

En 1851 estudia fotografía en Londres.  

Desde 1861 se dedicó al estudio de la iconología comparativa.  

En 1862 abre un estudio fotográfico en Lima, donde permaneció durante ocho años.  

En 1870 viajó a San Francisco, Calif., EEUU en donde dio cursos y conferencias en la Academia de Ciencias de California sobre arqueología y también sobre las causas de los temblores de tierra.  

En 1871 regresa a Inglaterra y estudia en el Museo Británico los manuscritos existentes en la época sobre Mesoamérica.  

En Londres contrajo matrimonio con Alice Dixon, con la que trabajaría hasta el final de su vida.  

En 1873 perfeccionó su práctica de la fotografía con el padre de la fotografía moderna, William Henry Fox Talbot.  

Entre  1873 y 1885 vive en Yucatán, acompañado de su esposa Alice Dixon, para fotografiar, desbrozar, excavar y a ser posible encontrar restos de esta antigua civilización.  Buscaba las pruebas para sustentar su hipótesis respecto de la conexión entre los mayas y los egipcios; realiza estudios de diversos yacimientos arqueológicos precolombinos.  

El 1 de noviembre de 1874 descubrió la escultura gigantesca de casi 400 kilos que representaba a un supuesto guerrero que denominó Chac Mool (en maya significa "gran jaguar rojo") en Chichen Itzá.  No sabía si pertenecía a la cultura tolteca, azteca o a la maya.  

Aparecieron más figuras similares y todas ellas relacionados con lugares de sacrificios humanos.  

Quiso llevarse su Chac Mool  a Filadelfia y desató una de las primeras grandes polémicas sobre el saqueo de ruinas, pero el gobierno mexicano se lo impidió.  Escribió una carta al presidente Sebastián Lerdo de Tejada, pidiéndole que les permitiera exhibir al Chac Mool en la exposición que se llevaría a cabo en Filadelfia para celebrar los primeros 100 años de la independencia de EEUU.   

Las fuerzas armadas guiadas por Juan Peón Contreras, director del Museo Yucateco, marcharon de Mérida a Pisté para recuperar el Chac Mool, cortando por un camino a través de la selva y con la ayuda de 150 nativos jalaron la gran estatua sobre su vagón hasta Mérida y de ahí a la capital mexicana.  

Augustus envió una carta donde protestaba esta acción.  Pidió al presidente Porfirio Díaz que les reconocieran a él y a su esposa la propiedad de la estatua y otras piedras esculturales que habían desenterrado, pues sabía que la ley de 1827 prohibía la exportación de estos objetos, pero no prohibía la propiedad de antigüedades por parte de particulares.  

Hacia 1875 en la plataforma de los Jaguares y las Aguilas en Chichen Itza, descubrió La Esfinge Maya.


En septiembre de 1877 y nuevamente en abril de 1878, escribió directamente al presidente Porfirio Díaz, pidiendo le fuera regresado el Chac Mool al explicar cuidadosamente su posición legal y la cantidad de tiempo y dinero que él había utilizado en las excavaciones.   El matrimonio jamás recibió compensación alguna.   

Con el tiempo se convirtió en un detestado mayanista pues se obsesionó con los mayas y creyó en los mitos de la Atlántida y que ese continente se hundió hará unos 12,500 años y que sus herederos, los mayas, fundaron ni más ni menos que la civilización egipcia.  Situó el origen de la civilización en los antiguos mayas en el 9500 aC.  

Se atrevió a decir que las últimas palabras de Cristo en la cruz fueron en maya.  

En 1881 y 1886 respectivamente, publicó en Nueva York dos libros que pretendían probar el origen asiático y asirio de la civilización maya.


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