miércoles, 1 de abril de 2026

Eva de Jesús

Eugénie Marie Fenoglio conocida como Eva Lavallière o Eva de Jesús nace en Toulon, Francia el 1 de abril de 1866 y muere en Thuillières, Francia el 11 de julio de 1929; modista; cantante, bailarina y actriz de teatro; una de las mujeres más hermosas y admiradas de Francia; adicta al alcohol y al tabaco; fue amante de varios hombres; se convirtió en religiosa.


Hija de padre francés y madre italiana.  Miembro de una familia muy pobre.  

Quedó huérfana a temprana edad.  

Trabajaba como modista.  

Comenzó a usar la "Lavallière", un tipo de corbata elegante de moda, que terminaría identificándola.  

Un tío rico, en Niza, quiso adoptarla como hija y le pidió que fuera a vivir con él.  Pero frívola y superficial, antes de llegar a Niza pasó tres días de juergas en Montpellier sin avisar al pariente que la esperaba con ansia.  

Se fue con un caballero a París.  

Al pasar por una casa, vio un anuncio en cartel:  "Dicción, canto, danza", ante el profesor benevolente ella cantó una primera vez, y el hombre quedó extasiado:  "¡Qué bella voz!" clamó efusivo.  Lo que siguió fue sólo un curso ascensional y sin tropiezos hasta la fama, la gloria.  

Incluso la famosa Sarah Bernhardt la elogió, cuando no eran nada frecuentes los elogios de ella hacia ningún artista.  

Los reyes Eduardo VII y  Alfonso XIII y muchos más personalidades la admiraban.  

Su vida de pecado la hizo totalmente desdichada.  


Una noche en la que obtuvo uno de sus mayores triunfos en el teatro ante miles de espectadores, se sintió tan infeliz por no tener paz en el corazón, que se lanzó al río para suicidarse.  Afortunadamente alguien le salvó la vida y, cuando se confesó con un sacerdote, Cristo Jesús le devolvió la paz a su alma.  

Desaparecía por un tiempo.  No se sabía nada de ella.  

Otro día reaparecía y firmaba un contrato para realizar una ‘tournée' por América.  

Pero ella buscaba comprar un castillo solitario, en el cuál pudiera recogerse, y se decide por el de La Porcherie, que estaba bajo el cuidado del sacerdote Chasteigner, que administraba la propiedad de dos huérfanas.  

El Padre Chasteigner, no solo se ocupó de la venta del Castillo, sino que también cuidó del alma de Eva.  La felicidad que no encontró entre aplausos y pecados, la halló en un confesionario al sentirse perdonada por el Señor.  

Después de una vida vacía, se hizo católica en 1918 y se incorporó a la Orden Franciscana Seglar, tomando el nombre de Eva de Jesús.  

Se estableció en Lourdes, y allí vivió en una pensión de religiosas, asistiendo asiduamente a las ceremonias de la Basílica.  Ahora comulgaba diariamente.  

Luego compró una pequeña casa en Thuillières, que pintó de azul y blanco en honor a la Inmaculada Concepción de María.  Allí vivía de atender a los pobres, de las obras de caridad que tanto hacía, y de seguir su camino espiritual en el recogimiento.   

Un día el superior de los Padres Blancos le dijo que se encargue del centro de enfermeras que pensaban abrir en Túnez.  Partió para África, y allí dejó lo poco de energías vitales que le quedaban.  

A los 63 años de edad, murió en olor de santidad.






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